lunes, 24 de octubre de 2011

Sufro, sufro, sufro...


Película: DON GATO Y SU PANDILLA
Director: Alberto Mar
Guión: Kevin Seccia, Tim McKeon
Año:   2011
Voces: Raúl Anaya, Jorge “Tata” Arvizu, Mario Castañeda...


Mucho se ha dicho de la serie animada de los años sesenta desarrollada por Hanna-Barbera, cuyo protagonista es un carismático gato embustero que junto con su pandilla, hacen cualquier cantidad de suertes para ganarse la vida diariamente en un callejón de Nueva York.  Su fallido estreno en Estados Unidos provocó su cancelación después de tan sólo 30 episodios, pero a pesar de ello, años más tarde, en América Latina conquistó un éxito legendario -especialmente en México- gracias en gran parte a un extraordinario trabajo de doblaje y un humor tan cercano al concepto mexicano de “tranza”, que le permitió ser adoptado y venerado por generaciones que han convertido esta caricatura prácticamente en un producto “de culto”.

En lo personal, debo confesarme como una auténtica fanática de Don Gato y su pandilla, tengo memorizados los inolvidables diálogos de sus episodios y el perfil de cada uno de sus personajes mexicanizados me resulta entrañable... La caricatura en sus millones de repeticiones, formó parte de mi infancia y es una de mis series consentidas hasta hoy en día, a la que le tengo el mismo cariño que cuando vi sus escasos episodios años atrás por primera vez.

Debo confesar también que este sentimiento no es exclusivamente mío, ya que varias generaciones han colocado las aventuras de esta banda de felinos como sus series favoritas.  Precisamente el estreno de la película sobre este personaje basó la posibilidad de llegar a la gran pantalla en la melancolía colectiva, lo cual sin duda fue una decisión acertada al haber conquistado irremediablemente la taquilla mexicana tras varias semanas en la cartelera con salas llenas.                                            

Don Gato (TopCat) se reconoce como mexicano a pesar de que su nacimiento lo coloca como un producto televisivo estadounidense. La productora norteamericana lo sabe bien y delega la producción de la cinta a un director mexicano en colaboración un estudio argentino para el trabajo de animación.                   

     
Después de una intensa campaña de promoción, la cinta animada de Don Gato y su Pandilla se estrena en México y logra atraer a las nuevas generaciones así como a sus padres y a otros tantos que acuden nostálgicos a abarrotar las salas de cine. El doblaje afortunadamente conserva al “Tata” Arvizu en el reparto estelar y la historia retoma tanto personajes como chascarrillos que nos permitan a los amantes del personaje recordar una vez más cuando los conocimos por primera vez en sus episodios de media hora.

El Marajá de Pocajú, Lazlo Lozla, Arabella, El Gran Gus desfilan en la película para gusto de los nostálgicos.  Sin embargo, su paso fugaz a pesar de constituir un honesto homenaje, no logran complacer a quienes estamos familiarizados con las mejores versiones de estos personajes y de estas historias.

La película creo puede funcionar para el público infantil sin mayores pretensiones o logros que armar una simpática historia y catapultar la mercadotecnia de peluches, imágenes, juguetes y ropa inspirada en los personajes... pero difícilmente generará un vínculo emocional con ellos. 

La trama es sencilla: La ciudad peligra cuando un nuevo y malvado Jefe de la Policía decide robotizar al “cuerpo de la ley” (y de paso actualizar la trama de la caricatura con un giro tecnológico), de manera que somete a toda la población neoyorquina bajo sus corruptelas y sus absurdas decisiones autoritarias.  La única persona con el ingenio suficiente para derrocarlo es Don Gato, pero logra timar al timador y despojarlo del apoyo de su amada pandilla. Por supuesto, no es difícil imaginar que las cosas lograrán resolverse y la astucia felina triunfará al final de la historia después de algunas simpáticas peripecias al lado del oficial Matute y de su inseparable pandilla.

No obstante, el ritmo de la película se torna lento, aburrido y hasta cansado.  Como diría el buen Demóstenes: “sufro, sufro, sufro”… Se extrañan los diálogos ingeniosos e inteligentes, la astucia y descaro que le dan frescura a Don Gato y a sus fieles compañeros.  Se convierte así en un simpático intento de homenajear las aventuras conocidas de tan carismático personaje con cierta honestidad pero a mi gusto, se queda  mitad del camino.

¿El error más grave? Despojar a Don Gato y su pandilla de su frescura, de su descaro, de su elegante verborrea estafadora, de su astucia y su habilidad natural para hacer lo que sea necesario para gozar una vida cómoda bajo la regla del mínimo esfuerzo, pero sin perder nunca el estilo. 

La historia se equivoca al querer darle un sentido ‘moralino’ y ético a Don Gato pues su picardía radica en esa ambigüedad que conquistó nuestros corazones años atrás y que nos permitió adoptarlo como mexicano, como ese personaje entrañable al que las cosas al final rara vez le salían bien, pero que resultaba muy divertido ver cómo lo intentaba una y otra vez.  Las explicaciones y justificaciones sobre su ética salen sobrando y terminan restando a la historia.

Cucho, Benito, Demóstenes, Panza, Espanto y hasta el Oficial Matute también se ven muy disminuidos de sus versiones originales.  Los créditos con animación más rústica pero recreando algunas de las escenas más emblemáticas de la serie original al final de la cinta, nos recuerdan esa nostalgia que permea en el argumento de hora y media de duración, pero que no logra penetrar a la esencia y al corazón del Don Gato que recordamos y amamos.

De esta forma, Don Gato y su Pandilla (la película) carece de esa chispa que haga de la convierta en un producto memorable como ocurrió con la serie original, pero demostró que la industria de la nostalgia continúa dando frutos si se sabe elegir de forma adecuada.  No es tampoco una película terrible y las expectativas tampoco son muy altas… simplemente en mi opinión prefiero repetir los episodios originales de la entrañable caricatura, olvidar esta cinta y repasar una vez más los fabulosos diálogos memorizados por todos, mientras me pregunto ¿qué es un ajuma-ajuma-nuka-nuka-apa-wapa?

 TR
 
 


6 comentarios:

  1. Crónicas encantadoras, entretenidas y mucho más que muy buenas. Felicidades EJC

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  2. Definitivo,estoy de acuerdo ;me quedo con las caricaturas que aun se pueden ver en la tele.
    Deliciosa la cronica,felicidades.

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  3. Un Top-Cat bastante disminuido,que no logra atraparnos en hora y media de proyeccion de esta cinta con aires de nostalgia.

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  4. Estupenda la critica ,muchas felicidades.

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  5. Por una mera casualidad lei tus criticas de este blog,te quiero felicitar por ellas,son magnificas;desde ahora me declaro un "fan" de este espacio.

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  6. Don gato no triunfó en estados Unidos por que aunque no parezca va en contra de sus "valores éticos" en que el "héroe" o protagonista de la serie trata de engañar a todo mundo para hacerse rico de la noche a la mañana sin trabajar, sin embargo como bien mencionas funciona mas con la mentalidad del latino. La película como mencionas falla en querer ser un homenaje y sacar a cuanto personaje previo famoso que haya existido y al cual nuestra mente recuerda con cariño y trata de darle un tono moralino a los personajes. La moraleja estaba ímplicita en la historia ya que Don Gato cuando estaba a punto de conseguir ser rico, un factor externo o equivocación evitaba que pudiera tirarse a la hamaca (cuestión que sigue haciendo con singular descaro)a contar sus billetes generados espontáneamente. Se me hace raro que con producción latina la película parece más enfocada al público norteamericano, ¿será que no sabemos burlarnos de nosotros mismos?

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